Pensando en un nombre para iniciar un blog que permita a otros conocer sobre experiencias de dolor avanzado que me permitieron realizar mi despertar espiritual y reconocer la perfección en todo lo vivido.
No tengo la menor idea sobre qué escribir, cómo hacerlo, cómo dividir tantas historias, tantos días, tantos personajes, tantos dolores, tantos aprendizajes, tantos maestros. Sentirme guiada a sentarme y escribir una vez más sobre lo que me ha sucedido en la vida, esta vez no para sacarlo de mí, para contarlo o para aclarar mi mente, sino para ponerlo a disposición de otros para que puedan leerse en ello y puedan realizar los aprendizajes que necesiten.
¿Por qué el cansancio de la felicidad? Desde que tengo memoria he escuchado hablar de la felicidad, de lo importante, glorioso y maravilloso que es alcanzarla, pero nunca escuché a nadie que explicara cómo vivir en un estado de felicidad o gozo permanentes, lo cual es similar a vivir en un estado de aceptación incondicional, de colaboración absoluta con lo inevitable.
He visto, escuchado y leído a muchos asemejar la felicidad con lo bonito, agradable, fácil y fluido de la existencia. Sin embargo, ninguno de ellos menciona los antónimos: lo desagradable, difícil y estancado. Algunos pocos han llegado a hablar de la luz y la sombra como antónimos separados, lejanos y opuestos. Minimizando las descripciones de la física en cuanto a la luz, como energía compuesta por fotones y la oscuridad como ausencia de la luz. La una no existe sin la otra. Son parte de lo mismo. Entonces ¿cómo podríamos hablar de luz, de alegría o de felicidad sin hablar de sus opuestos oscuridad, tristeza e infelicidad?
